Cambiar de país: una experiencia para disfrutar el presente.

Por Citlalli Degollado*.

La primera vez que me mudé de país fue hace 8 años, tenía 22 años y muchas emociones y expectativas para la aventura que me esperaba. Todo era nuevo para mí, tomé la decisión de dejar mi vida tal como la conocía: mi estabilidad, mi familia, mis amigos, mi zona de confort, todo se había ido y quedaba sólo yo, mi equipaje, mi boleto de avión y todos mis sueños para vivir en Francia. Estuve allá 10 meses, y aunque ahora puedo decir que ha sido de las experiencias más emocionantes que he tenido, el camino que tuve que recorrer no fue tan sencillo. Al principio me sentía asustada y nerviosa, no hablaba el idioma y era la primera vez que vivía lejos de mi familia. Los meses pasaron y poco a poco aprendí el idioma y fui conociendo la cultura y la forma de vida. Todavía extrañaba mi país y mi gente, pero al mismo tiempo podía disfrutar de los paisajes, del clima, y ¿por qué no? De la incertidumbre, de no saber qué es lo que pasaría. Ahora, 8 años después, tengo 30 años, y dejé mi país por segunda vez, en una situación diferente pero con los mismos sueños. Después de las experiencias vividas, llega un momento en que entiendes que el cambio es inevitable y, algunas veces, necesario, cuando el miedo te mueve en vez de bloquearte, es como un resorte que te impulsa y te ayuda a continuar.

Entonces, ¿qué pasa cuando nos cambiamos de país? Primero, es importante entender que es un cambio, y como en todo cambio, se viven varias emociones: miedo, nerviosismo, incertidumbre, euforia, felicidad, esperanza, entre otras. Psicológicamente, es un proceso parecido a un duelo, nos despedimos de nuestra vida como la conocemos al momento y pasamos por diferentes etapas,  pasando de la alegría, a la tristeza, al miedo y sucesivamente de una emoción a otra. En el caso del cambio de país, al principio está la etapa de luna de miel, todo es perfecto, estamos emocionados por nuestra nueva vida, lo que nos mueve es la novedad y el deseo de descubrir. Después de unas semanas, aparece el shock cultural, ya no es tan emocionante el cambio, tenemos que aprender nuevas reglas y costumbres a las que no estamos habituados y algunos factores como la comida, el clima y el idioma, empiezan a influir en nuestro cuerpo y en nuestras emociones. Pero la vida continúa y seguimos, después de algunos meses, empezamos a adaptarnos para insertarnos en esa nueva cultura, haciendo nuevas actividades o conocer nuevas personas. Tal vez no sean tan especiales como los amigos de nuestro país, o tal vez sí, pero definitivamente nos ayudarán a sentirnos acompañados y saber que no estamos solos, que podemos compartir tiempo, sentimientos, pensamientos con el otro, y hasta aprender de él. Finalmente, la última etapa corresponde a la adaptación, cuando entendemos que aunque no sigamos en nuestro ambiente, nuestra esencia continúa. Es una integración entre lo que somos y lo que hemos aprendido con las experiencias vividas.

Es necesario aclarar que si bien el proceso de adaptación lo vive cualquier persona que cambie de país, cada quien lo experimentará de manera distinta de acuerdo con la situación en la que se mude, su contexto y sus recursos personales y emocionales. Por ejemplo, no es lo mismo el cambio para una persona que se va al extranjero en compañía de su familia por una oportunidad de trabajo, con cierta seguridad económica, que una que huye de su país por un conflicto social. En cualquier caso es importante tener presente que adaptarse a un nuevo contexto sociocultural implica recorrer distintos momentos que requieren de un trabajo emocional. Entender que es un proceso, es el camino y no el destino, ayuda a disfrutarlo más y a aprovechar el momento.

Ya que sólo tenemos el presente, vivámoslo tan bien como podamos.

 

*Citlalli Degollado es Psicoterapeuta Gestalt.

Trabaja con adultos y parejas.

Actualmente vive en Brighton y brinda terapia a hispanohablantes.

 

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Citlalli Degollado is Gestalt Psychotherapist. She works with adults and couples. Currently she lives in Brighton, and she is a psychotherapist to Spanish people.

Citlalli Degollado es Psicoterapeuta Gestalt. Trabaja con adultos y parejas. Actualmente vive en Brighton y brinda terapia a hispanohablantes.

Moving to another country is an experience to enjoy the present.

Moving to another country: an experience to enjoy the present.
By Citlalli Degollado*.

The first time I moved to another country was 8 years ago, I was 22 years old with a lot of emotions and expectations for the new adventure. Everything was new for me, I was decided to say goodbye to all my life back home: security, family, friends, comfort zone, everything that I knew was gone, and it was just me, my baggage, my flight ticket and all my dreams to live in France. I was there for 10 months, and although I can say today that it was one of the most exciting experiences that I have ever had, the path I had to walk was not always that easy. At the beginning I felt scared and nervous, I didn’t speak French and it was the first time I lived far from my family. The months passed and little by little I learned to speak French, the culture and the way of life. I still missed my country and all my life there, but at the same time I was enjoying the scenery, the weather and why not? All the uncertainty, not knowing anything about what was going to happen. Now, 8 years later, I am 30 years old and I left my country for the second time, in another situation but with the same dreams. After new experiences, there is a moment when you understand that change is inevitable and sometimes necessary, when the fear moves you instead of blocking you, like a spring that pushes you up and helps you to continue.

So, what happens when somebody moves to another country? First, it is important to know that it is a change, and as every change we live, there are many emotions present in this process: fear, nervousness, uncertainty, euphoria, happiness and hope, among others. Psychologically, this change is like a grief, because we say goodbye to life as we know it and we go through different stages, such as excitement, sadness, fear, one emotion after the other. When we move to another country, at the beginning it is the honeymoon, in this moment everything is perfect, we are excited about the new life, what moves us is the novelty and the desire to discover. After some weeks, the cultural shock shows up, the new way of life is not exciting, we have to learn some new rules and habits, and things like the food, the language and the weather start to have some influence in our physical and emotional body. But life continues and we keep going, after some months, we start to adjust ourselves to this new life and that includes trying to insert ourselves to activities and to meet new people. Maybe they won’t be as special as our friends back home, or maybe they will, but they will definitely help us feel accompanied, with someone to share time, feelings, thoughts, and to learn from the other. Finally, we arrive to the last stage, the adaptation is done, when we understand that even if we are not at our place, our identity is still with us, we can learn and change some things but the essential stays, it is an integration between who we are and all the things that we have lived.

Although the adaptation process is something everyone will live, each person will experience it differently and according to their situation, context and emotional and personal resources. For example, it will not be the same for someone who moves away with her family because of a job opportunity, with certain economic security, than to someone who is fleeing her country due to a social conflict. In any case, it is important to have in mind that adapting to a new socio-cultural context implies walking through different moments that require emotional work. Understanding that it is a process, a path and not the destiny, helps to enjoy it more and take advantage of the moment.

“Since we just have the present, let’s live it as best as we can.”

*Citlalli Degollado is Gestalt Psychotherapist.
She works with adults and couples.
Currently she lives in Brighton, and she is giving psychotherapy to Spanish people.

Jessica Valentine is a Chartered Counselling Psychologist who supports people within the local community and worldwide online. She offers online Skype therapy and face-to-face counselling in East Sussex, Brighton-Hove.

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