Emociones positivas y negativas.

Antes de empezar a leer, te invito a reflexionar sobre las siguientes preguntas: para ti, ¿qué es una emoción positiva? ¿cómo se siente? ¿es agradable? Ahora, trae a tu mente una emoción negativa, ¿Qué es lo que aparece? ¿Cómo se siente una emoción mala? Después de hacer este breve ejercicio, probablemente te des cuenta que algunas emociones fueron muy fáciles de identificar. Algunas personas creen que hay emociones positivas y negativas, por ejemplo, la felicidad y la tristeza, el negro y el blanco. La mejor y más buscada emoción es la felicidad, todos la queremos, y del otro lado, está la mala y cruel tristeza, ¡claro! Nadie quiere estar triste, esta es una muy, muy mala emoción. Esto es lo que aprendimos, y así es la manera en que movemos nuestras piezas en la vida, tratando en todo momento de ser felices y huyendo de la tristeza. La realidad es que las emociones no son buenas ni malas, sólo son emociones. La principal diferencia entre ellas es la manera en que las sentimos y en que las vivimos.

Las emociones nos ayudan a percibir el mundo y a relacionarnos con otras personas; nos  recuerdan que estamos vivos y somos capaces de sentir cualquier cosa. Hay algunas emociones que no conocemos y como toda experiencia desconocida, nos pueden asustar, sin embargo, eso no significa que sean negativas.

Cambiar la manera en que vemos las emociones, puede servirnos para afrontarlas, y aprender de ellas al mismo tiempo. ¿Cómo podemos hacer esto? En el ejemplo que presenté líneas arriba, la felicidad es vista como una emoción positiva y la tristeza como una negativa, pero eso es lo que creemos sobre ellas, es una creencia. Cuando nos damos el tiempo para cuestionarnos por qué una emoción es buena o mala, puede que encontremos nuevas respuestas. “Aprendí que llorar no es bueno, te hace débil”, “Cuando era niño, mis papás me dijeron que no puedo expresar mi enojo”, “La gente dice que sonreír todo el tiempo es bueno para la salud”, estas son algunas frases que muestran que la manera en como percibimos una emoción tiene que ver con lo que aprendimos sobre ella.

¿Por qué una emoción es positiva y negativa? Primero, decir que algo es bueno o malo es hablar de una creencia, es subjetivo, por lo tanto puede ser diferente a lo que piensan otras personas; en segundo lugar, las creencias vienen de lo que aprendemos: el niño que escuchó que llorar es igual a ser débil, cuando sea adulto va a creer que para ser un hombre fuerte no tiene que llorar, y probablemente, para él la tristeza o vulnerabilidad serán emociones negativas; tratará todo el tiempo de esquivarlas. Y en tercer lugar, la manera en que vivimos las emociones también depende de las herramientas que tengamos, pero como mencioné antes, si no conozco algo, tal vez me dé miedo y no lo viva, pero si no lo vivo, ¿cómo tendré las herramientas y el aprendizaje para poder afrontarlo en un futuro?

Aquellas emociones que la gente llama negativas nos ayudan a conocernos y a crecer. Si un día estamos felices, nos sentimos orgullosos de nosotros mismos y estamos muy motivados, ¡Qué bueno! Si otro día nos sentimos tristes, decepcionados o enojados, ¡Qué bueno también! Somos humanos, estamos vivos y estamos aprendiendo cómo vivir una vida llena de emociones, sólo emociones.

Citlalli Degollado is Gestalt Psychotherapist. She works with adults and couples. Currently she lives in Brighton, and she is a psychotherapist to Spanish people.

Citlalli Degollado es Psicoterapeuta Gestalt. Trabaja con adultos y parejas. Actualmente vive en Brighton y brinda terapia a hispanohablantes.

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